Documentos datados en el Bajo Medievo confirman ya la
existencia de nuestra villa en aquella época, aunque no desvelen
los orígenes ciertos del pueblo y de su nombre. Años más
tarde, en la segunda mitad del siglo XVI, los lugareños, consultados
acerca de esos orígenes, contestan de la siguiente manera:
"Al primer capítulo respondieron: que esta villa
se llama la villa El Pedernoso, y está fundada en pedernales que se dicen,
e por esta causa de haber en ella y en sus términos muchos pedernales
se llamó este nombre de Pedernoso, porque no se sabe otro origen.
Al segundo capítulo se responde: que esta villa es pueblo
muy antiguo, de tal manera que no se sabe quién fuése el fundador."
(año 1575. Relaciones de Felipe II)
Pero, si no el origen de este lugar como pueblo con el
nombre de El Pedernoso, sí es conocido, por los restos hallados,
que en este enclave hubo ya asentamientos humanos prehistóricos
pertenecientes a la denominada "cultura de Las Motillas", que
se desarrolló en toda La Mancha durante el 2º milenio A.C.,
dentro del Bronce Medio. Las Motillas eran asentamientos con fortificación
de planta central, en torno a la que se situaba un área de poblado, que
estaban establecidos a lo largo de los cursos de algunos ríos. Su economía
se basaba en la agricultura y la ganadería y sus pobladores tenían
un carácter menos belicoso que el de culturas precedentes.
Quizá pudieramos considerar a estos hombres del Bronce, ya con
un grado de jerarquización social precursor del Estado, como nuestros
primeros vecinos conocidos, antepasados en una historia local que resume,
en la reseña siguiente, José Luis Romera Rabadán,
director del Colegio Público "Juan Gualberto Avilés":
"Esta villa es pueblo muy antiguo, de tal manera
que no se sabe quién fuése el fundador. Está asentada en una costera no
áspera hacia la parte del puniente, y el pueblo está fundado sobre mucha
peña de yeso, pedernal y tierra salobre, por lo cual en tiempo de invierno
es muy frixido pueblo, par ocasión del mucho yeso e salobrales que tiene,
y en tiempo de verano es muy caluroso por las dichas razones; y está en
comarca de tierra llana, porque no hay sierra en su comarca, y falta de
montes, y es pueblo muy sano de enfermedades."
(año 1575. Relaciones de Felipe II)
Cierto que es pueblo muy antiguo: a quinientos pasos
de él se encuentra "La Motilla", montículo correspondiente a
un poblado de la Segunda Edad del Bronce, cuya antigüedad data del segundo
milenio antes de Cristo (1700-1300 A.C.).
Un primer documento del año 1275 confirma la pertenencia a esta villa
de la dehesa del Campo del Aljibe. Después, Don Juan Manuel, en su libro
"Sobre la caza", habla de El Pedernoso como buen sitio para
la captura de ánades, garzas y grullas que acuden a sus lagunas en tiempo
de la emigración.
Corría el año de 1479 cuando Pedroñeras, Pedernoso y Las Mesas se levantaron
en nombre de los Reyes Católicos para reclamar que su dependencia fuera
de la Corona. El Marqués de Villena, a cuyos dominios pertenecía El Pedernoso,
intentó dominar a sus pueblos levantiscos, pero los Reyes enviaron a un
capitán llamado Jorge Manrique que pudo hacer cumplir la voluntad de estos
pueblos y los recibió en nombre de la Corona, haciéndolos villa.
"Esta villa es pueblo pasajero, porque desde los
puertos de Cartagena, Alicante y Valencia vienen a pasar por esta villa
para ir a Toledo y Madrid; y también pasan por esta villa las gentes de
Cuenca e Güete para ir a Granada y al Andalucía y a otras partes".
A tanto movimiento le corresponden esas magníficas posadas,
"De Arriba" y "De Abajo", ese barrio llamado de "Los
Mesones" y esa frenética actividad que Azorín y Manuel Real Alarcón
describen tan maravillosamente.
Está claro que Pedernoso es paso obligado de viajeros, que Cervantes
lo conoce perfectamente y por nuestro pueblo pasan, más de una vez, el
Ingenioso Hidalgo y su Escudero.
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